"Buscamos Justicia, no venganza" dijo el padre de Lucas González, asesinado por la policía de la ciudad de Buenos Aires

"Buscamos Justicia, no venganza". Así, con firmeza, pero con un profundo dolor que lleva hace casi 16 meses, Héctor "Peca" González, papá de Lucas González (17), aguarda el inicio del juicio por el crimen de su hijo, quien fue asesinado de un balazo en la cabeza en el barrio porteño de Barracas, luego de que tres efectivos sin identificar de la Policía de la Ciudad dispararan contra el auto en que iba con tres amigos por el barrio porteño de Barracas.
"Lo que hicieron con nuestras vidas estas basuras es imperdonable. Nos arruinaron por completo", aseguró a Télam "Peca", quien el próximo jueves se sentará por primera vez frente a los 14 policías imputados y detenidos por el crimen de su hijo mayor.
El hombre adelantó que para acompañarlo en a primera audiencia llegarán en micros amigos y vecinos del Florencio Varela, donde reside con su familia.
"Pienso que va a haber mucha gente en apoyo a esta causa porque es muy importante para todos y para la concientización de la justicia, de la misma fuerza policial, ya sea federal, de la provincia o de la ciudad", dijo.
El padre de Lucas se refirió además a su primer encuentro cara a cara con los 14 policías de la Ciudad acusados de matar a su hijo y de encubrir el crimen y torturar al resto de los chicos: "La verdad es que no me imagino el momento de tenerlos cara a cara. Vamos a ir como fuimos siempre, desde el primer momento, con la verdad y siendo más personas que lo que fueron ellos", expresó.
Además, sostuvo que tiene la expectativa de que "la verdad va a salir a la luz" y que tendrán "una justicia justa para tanto dolor".
"Buscamos justicia, no venganza", afirmó visiblemente conmovido y recordando a su hijo con una foto jugando al fútbol, ya que era lo que Lucas "amaba".
En el debate no estará presente la mamá de Lucas, quien desde la semana pasada se encuentra en una clínica para su rehabilitación debido al delicado estado anímico que atraviesa desde que su hijo fue asesinado.
La familia del joven asesinado y las de los amigos, querellantes en el debate, serán representadas por el abogado Gregorio Dalbón, quien dijo a Télam que el crimen del jugador de Barracas Central "es uno de los hechos más trascendentes, de tortura, encubrimiento y muerte de los últimos años".
"Los chicos fueron esperados, emboscados, y Lucas asesinado por una brigada de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, que le armó una causa siendo todos menores de edad, que además los torturó y montó una escena en 800 metros cuadrados para urdir un plan siniestro: la impunidad de los asesinos y burlar al sistema judicial. Todo esto mientras Lucas agonizaba como un delincuente en el hospital Pena con custodia", afirmó.
El letrado dijo que "la impunidad con la que se manejaron todavía da miedo" y resaltó que los imputados son "todos policías de alto rango, como comisarios, subcomisarios, inspectores".
Al hablar del encubrimiento del crimen, Dalbón recordó el hallazgo de un arma en el auto de los adolescentes, que luego se estableció a través de pericias que fue "plantada" por los propios efectivos de la Ciudad.
"Los chicos sobrevivientes están con tratamiento psicológico, los padres (de Lucas), también desolados, manifiestan que ellos ya perdieron. Nada les va a devolver a su hijo, pero buscarán justicia sin venganza y con absoluto respeto por los imputados. Seremos lo que ellos no fueron", dijo.
"Deseo una condena justa, no ejemplar. Las condenas no deben ser ejemplares sino justas. Con eso la familia estará en paz", agregó Dalbón, quien sostuvo que el caso "es muy serio porque existen torturas, discriminación racial, placer y muerte".
"Será un fallo que recorrerá el mundo. Ojalá todos estemos a la altura del sufrimiento de las familias y saquemos a la luz la desidia de los policías. No sólo de los asesinos, sino de todos los que estructuraron el plan criminal para la impunidad de sus compañeros. La violencia y el odio deben acabar en la Argentina. Confiamos en los jueces del tribunal", concluyó.