Copa Libertadores: Boca empató ante Palmeiras y es finalista donde deberá enfrentar a River Plate

Y la Copa Libertadores tendrá una final superclásica porque Boca completó la tarea en Brasil empatando con el Palmeiras 2 a 2, usufructuando al máximo el 2 a 0 en La Bombonera con los goles de Darío Benedetto, que volvió a hacerse presente en San Pablo.
El VAR volvió a ser protagonista en Brasil. Esta vez fue a los 9 minutos, para anular un gol de Palmeiras que podría haber torcido el destino de la serie. La posición de Deyverson en el comienzo de la jugada que terminó con el festejo de Bruno Henrique motivó la intervención de las cámaras. No hubo dudas y el colombiano Roldán Pérez retrotrajo la jugada para continuar con el trámite en cero.
La peor noticia que el dueño de casa podía recibir era la pronta conexión ofensiva del visitante. Y eso fue lo que pasó a los 18’, al término de una larga corrida de Sebastián Villa por la izquierda y su veloz centro por el césped que tomó a Ramón Ábila ingresando por el centro del área para empujar al gol con clase.
Ese grito dejó a los brasileños con la obligación de tener que salir a buscar 4 goles, algo muy complejo en una eliminatoria de tanta jerarquía en todos los equipos.
La ventaja de Boca fue un golpe de nocaut, el llamado a una noche tranquila en San Pablo ante el que es actualmente el mejor equipo en la liga del vecino país. Además del resultado, la respuesta anímica se le puso cuesta arriba al conjunto de Felipe Escolari.
Tres minutos, Cristian Pavón había estado a centímetros de gritar el gol xeneize, pescando un mal remate de Nahitan Nández que buscó el arco a los 14’ y encontró al delantero yendo al piso para desviar la pelota.
Intenso
El complemento salió del modo amistoso en el que había entrado la semifinal. Palmeiras encontró el empate a los 7 por intermedio de Luan, tras una mala salida del fondo de Boca de un tiro libre a modo de centro. Y a los 15, Gustavo Gómez logró la primera ventaja brasileña en la serie con un penal que Carlos Izquierdoz había cometido sobre el cierre de Dudú.
En el peor momento del equipo de los mellizos, Gustavo Barros Schelotto mandó al campo a Darío Benedetto. El Pipa selló el pasaporte a la final con su tercer tanto al mismo rival en una sola semana a los 25’.
Fue el desenlace de una semana trascendente para la historia del fútbol argentino que por primera vez tendrá a dos finalistas y serán nada menos que Boca y River, el Superclásico que aún define día y horario por presión de la televisión.