Guatemala: Liberan al exministro detenido David Barrientos, por desobedecer orden de la fiscal general

La Justicia de Guatemala liberó por falta de pruebas al exministro de Gobernación David Barrientos, detenido hace una semana por el anterior Gobierno al considerar que desobedeció la orden de disolver las protestas contra la fiscal general, Consuelo Porras, tras la victoria electoral del presidente, Bernardo Arévalo, informó hoy la prensa local.
En la primera audiencia del caso, celebrada ayer, la jueza Wendy Coloma, dijo que la Fiscalía no había presentado suficientes pruebas para sustentar su acusación, más allá de meros indicios, según el periódico local.
La semana pasada la Fiscalía justificó su orden de detención alegando que Barrientos "omitió actos propios de su función" relacionados con "el mantenimiento de la paz y el orden público" al negarse a ejecutar una orden emitida por el Tribunal Constitucional sobre el desalojo de los manifestantes.
La decisión fue repudiada por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que escribió en la red social X que se trata de un "repudiable uso de la autoridad y de las capacidades del Ministerio Público".
Barrientos presentó su renuncia el pasado 16 de octubre, después de que la Fiscalía solicitara su cese por no haber utilizado a las fuerzas de seguridad para levantar los bloqueos que pedían la renuncia de la fiscal Porras.
Los manifestantes, agrupados en decenas de organizaciones indígenas, campesinas, estudiantiles y civiles, exigían la salida de Porras y del fiscal especial Rafael Curruchiche por las acciones que pusieron en marcha contra el Movimiento Semilla y Arévalo tras pasar a la segunda ronda de las elecciones.
Desde que Arévalo pasó sorpresivamente en junio a la segunda vuelta electoral, el Ministerio Público llevó a cabo numerosas acciones para inhabilitar los resultados de los últimos comicios o ilegalizar a su partido, Movimiento Semilla.
Arévalo asumió finalmente en la madrugada del domingo tras un boicot judicial que mantuvo en vilo al país por siete meses, y luego de retrasos en la jura provocada por la demora en la instalación del nuevo Congreso.
La ceremonia de investidura, que debía ser una sucesión de pasos formales, se alargó por horas y hasta puso en duda la asunción de Arévalo, en principio por desinteligencias en el Parlamento en torno a si los diputados electos estaban en condiciones legales de asumir y, atado a eso, a la designación de autoridades, en medio de desbordes de los controles de seguridad por manifestaciones.(Prensa Libre)