Turquía: Crecen los rumores y la incertidumbre por el paradero y la identidad del atacante de Estambul

La frenética búsqueda del atacante de Año Nuevo en Estambul siguió hoy colmando de rumores y versiones luego desmentidas la escena turca y aumentó el clima de incertidumbre que se vive en el país, desde que un hombre entró armado a un glamoroso boliche, mató a 39 presonas y se escapó, sin dejar pistas.
El pico de la vorágine de versiones y rumores fue cuando la cadena de televisión pública de Turquía (TRT) identificó oficialmente al atacante como Lakhe Mashrapov, un joven de 28 años nacido en Kirguistán. Inmediatamente la foto de su pasaporte comenzó a circular en las redes sociales.
Los medios turcos lanzaron una serie de versiones, por momentos contradictorias, hasta que la agencia de noticias de Kirguistán Akipress, informó que Mashrapov había sido detenido en Turquía y luego liberado, cuando la Policía confirmó que no se encontraba en el país en el momento del atentado.
"Me fui de Bishkek (capital de Kirguistán) hacia Estambul el primero de enero. (Hoy) Terminé mis negocios, vinculados con el comercio, me fui al aeropuerto y, justo después de subirme al avión, me detuvieron miembros de las fuerzas de seguridad turcas. Me sacaron, me interrogaron por una hora y retrasaron el vuelo una hora", explicó Mashrapov a la agencia Akipress.
"Luego me explicaron que había sido interrogado porque tengo un leve parecido con el sospechoso de la foto que circularon las autoridades. Se disculparon y me dejaron abordar el avión", concluyó, ya de vuelta en su país.
El único dato oficial hasta ahora es una imagen muy pixelada del atacante, tomada de las cámaras de seguridad de la vera occidental del Bósforo, donde se encuentra Reina, el boliche frecuentado por la clase alta turca y extranjera, que fue atacado durante la noche de Año Nuevo, cuando entre 500 y 600 personas festejaban la llegada del 2017.
A partir de la difusión de esa imagen, la Policía comenzó a recibir informaciones y, sin una hipótesis principal clara, avanzó sobre muchas de ellas con redadas en distintos barrios de Estambul y otras ciudades del centro del país.
Hoy la policía realizó varios operativos en Estambul y la ciudad de Konya, con un saldo de seis nuevos detenidos.
Más tarde, las autoridades informaron que dos extranjeros habían sido detenidos en el aeropuerto internacional de Estambul. Posiblemente, uno de ellos fue Mashrapov.
Al terminar la jornada, la Policía informó que un total de 16 personas seguían detenidas por presuntos vínculos con la masacre y el atacante, aunque no dio detalles sobre qué roles cumplieron los arrestados en la fatídica noche de Año Nuevo.
Esa noche, el gobierno turco había desplegado alrededor de 25.000 miembros de las fuerzas de seguridad para prevenir nuevos ataques o atentados.
Sin embargo, un hombre con una arma automática logró entrar a uno de los boliches más exclusivos y conocidos de Estambul, sobre la vera europea del río Bósforo, y abrió fuego indiscriminadamente contra cientos de personas. El saldo final fue de 39 muertos y cerca de 70 heridos.
La mayoría de las víctimas fatales eran extranjeras, entre ellas tres libaneses, un indio, una franco-tunecina, cinco sauditas y una palestina-israelí.
Los gobiernos de Libia y Marruecos, a su vez, también anunciaron que hay ciudadanos de sus países entre las víctimas, pero no dieron más detalles.
La mayoría de los datos que se conocen sobre lo que pasó esa noche fueron publicados extraoficialmente por medios turcos.
Según el diario HaberTürk, el atacante, quien llegó al boliche en taxi y se bajó unas cuadras antes por el tráfico que había, llegó a disparar hasta 180 balas -seis cargadores- antes de abandonar su arma en el local y lograr escapar.
Vestido con camisa verde, pantalones oscuros y botas negras, comenzó a disparar en el piso superior y continuó en la planta baja, donde remató a varias personas que yacían en el piso con tiros en la cabeza.
Las versiones periodísticas sostienen que, en medio del caos provocado por su tiroteo, pudo cambiarse la ropa, pasar desapercibido entre la gente que salía corriendo del boliche. Ningún testigo hasta ahora ha recordado verlo escapar.
Además, el modo en que se lo ve manejando la ametralladora en las filmaciones de las cámaras de vigilancia hace sospechar que podría contar con algún tipo de entrenamiento.
Actualmente, Turquía tiene dos grandes frentes de batalla abiertos.
A nivel interno, el año pasado puso fin al proceso de paz con la guerrilla independentista kurda Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) y reactivó un conflicto armado de décadas. A nivel externo, en tanto, Ankara pelea en la guerra siria del lado de los rebeldes y en contra, tanto del gobierno de Bashar al Assad, como de las milicias kurdas, como de los islamistas radicales de Al Qaeda y el Estado Islámico (EI).
Según denunció ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización pro opositora con sede en Londres y una vasta red de contactos en el terreno, la ofensiva de Turquía en el país vecino ya dejó un saldo de 277 civiles muertos.
Mientras tanto, dentro del territorio turco, unas 300 personas murieron en 2016 en atentados cometidos supuestamente por el EI y por el TAK, un grupo escindido de la guerrilla independentista kurda Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK).