Lula Da Silva afirmó que el mundo observa la «consolidación de un desorden internacional»

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, participó este martes en el primer día del debate general de la 80.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, al ser tradicionalmente el primer ponente no solo del Sur Global, sino del evento.

En su intervención, el jefe de Estado de Brasil afirmó que este debería ser una oportunidad de celebración de las Naciones Unidas pero "los ideales que inspiraron a sus fundadores se ven amenazados como nunca antes en su historia".

"El multilateralismo está ante una nueva encrucijada. La autoridad de esta organización está en jaque", expresó el mandatario brasileño, quien realizó la primera intervención de la jornada.

"Consolidación de un desorden internacional"

Da Silva afirmó que el mundo observa la "consolidación de un desorden internacional" que está marcado por "la política del poder, atentados a la soberanía, sanciones arbitrarias e intervenciones unilaterales".

El jefe de Estado de Brasil estableció una relación entre el debilitamiento del multilateralismo y la crisis de la democracia, que se ve fortalecida cuando no la "sociedad falla en defender la paz, la soberanía y el derecho". "Las consecuencias son trágicas", agregó.

"Bajo un ataque sin precedentes, Brasil optó por resistir y defender su democracia", aseveró y agregó que "no existe justificación alguna para la imposición de medidas unilaterales y arbitrarias".

El mensaje de Brasil a los "autócratas"

Tachó de "inaceptable" y de "interferencia en asuntos nacionales" la presión contra el sistema de Justicia, con referencia a las reacciones de los sectores de la derecha tras la sentencia al expresidente Jair Bolsonaro, "por haber atacado el sistema de derecho democrático".

"Ante los ojos del mundo, Brasil envió un mensaje a los autócratas: 'Nuestra democracia y soberanía no se regatean", manifestó.

Asimismo, dijo que "la pobreza es tan enemiga de la democracia como lo es el extremismo".

El mandatario suramericano afirmó que en América Latina y el Caribe hay un momento de "polarización e inestabilidad creciente", por lo que mantener la región como zona de paz una prioridad.

Anteriormente, el mandatario brasileño ha subrayado en repetidas ocasiones el papel de los países en desarrollo, la reforma de organismos internacionales y el reconocimiento de Palestina como Estado, así como ha denunciado la crisis climática y la desigualdad.

El gigante latinoamericano fue uno de los primeros países del continente en reconocer el Estado palestino, en 2010, dentro de las fronteras de 1967, que incluye la Franja de Gaza y Cisjordania, con Jerusalén Oriental como su capital.

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