La Unión Europea acelera sus acuerdos comerciales en el mundo

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La Unión Europea termina el mes de enero con la firma del acuerdo comercial con Mercosur, la conclusión de las negociaciones con la India y el refuerzo de la relación con Vietnam, en su estrategia de diversificación en un contexto geopolítico más convulso.

Europa siempre elegirá al mundo y el mundo está preparado para elegir a Europa», dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el Foro Económico Mundial de Davos la semana pasada, en la que la UE vivió una crisis sin precedentes con Estados Unidos por el control de Groenlandia y la posibilidad de una guerra comercial entre ambos fue real.

«Está claro que ha habido una ruptura profunda en la relación transatlántica (…) y que por lo tanto, la UE tiene que reducir sus dependencias no solo frente a China, sino también frente a Estados Unidos», dice a EFE Ignacio García Bercero, quien intentó cerrar un acuerdo de libre comercio con Washington durante la presidencia de Barack Obama, cuando era director general de la Comisión Europea.

Por eso, los pactos con la India y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) «son absolutamente clave», afirma García Bercero, hoy investigador del centro de estudios Bruegel.

En la misma línea, Ian Lesser, jefe de la oficina que el laboratorio de ideas German Marshal Found tiene en Bruselas, asegura, en una conversación con EFE que «los beneficios de estos acuerdos pueden ir mucho más allá de la simple inversión comercial» porque «pueden contribuir a convertir en una realidad la aspiración» de la UE de convertirse en un poder geopolítico.

«La India va a ser un socio esencial para la UE porque va a ser un pilar del orden mundial en el futuro», destaca también Andrea Renda, del Centre for European Policy Studies, y subraya la importancia de la cooperación en los sectores científico y tecnológico que permite un acuerdo que creará una zona de libre comercio para 2.000 millones de personas y que liberalizará casi el 97 % de las exportaciones europeas.

Además, Renda considera que el hecho de que la UE y Mercosur compartan valores y principios «puede vencer sobre la estrategia de China, que es más pragmática pero no da una esperanza al desarrollo sostenible a estos países», para los que Pekín, muy arraigado en el Sur Global, es actualmente el primer socio comercial.

Dificultades

No obstante, los tres analistas señalan que la estrategia de diversificación de la UE llevará tiempo y prueba de ello es la decisión del Parlamento Europeo de preguntar a la justicia europea sobre la legalidad del acuerdo de Mercosur.

García Bercero cree que se trata de un «caso jurídicamente muy débil» y espera que el Tribunal de Justicia de la UE emita pronto su veredicto.

Aún así, es contrario a que Bruselas aplique el pacto antes de que lo ratifique la Eurocámara, porque aunque la Comisión Europea está legalmente autorizada a hacerlo, «plantearía un conflicto interinstitucional muy serio, que sería políticamente contraproductivo» y «envenenaría la relación con el Parlamento Europeo en toda la agenda comercial».

Estabilidad

Pese a la volatilidad del presidente Donald Trump, «mantener la máxima estabilidad posible en la relación transatlántica siempre es mejor», dice García Bercero, quien apuesta por aplicar el pacto comercial que Bruselas y Washington cerraron en verano, por el que la UE aceptó aranceles del 15 % y que EE. UU exporte sus bienes industriales sin ningún gravamen.

La implementación del acuerdo depende del Parlamento Europeo, que esta próxima semana debe decidir si aprueba la ratificación, una vez que Trump ha retirado la amenaza arancelaria contra los países europeos que enviaron tropas a la isla ártica
Aunque, según García Bercero, «vivimos en un mundo totalmente inestable en el que las amenazas por parte de Estados Unidos o por parte de China pueden llegar en cualquier momento», pide a la Eurocámara introducir una cláusula para suspender el acuerdo si el presidente estadounidense desafía de nuevo.

«Lo que sería un gran error es que nos encontrásemos con una crisis en el futuro y que no tuviésemos capacidad rápida de respuesta», continúa el español, quien asegura que la voluntad de la UE de responder a la crisis de Groenlandia con aranceles por valor de 93.000 millones de euros e incluso la posibilidad de estrenar el instrumento anticoerción, provocaron un nerviosismo en los mercados que obligó a Trump a dar marcha atrás.

De todas formas, «existe la posibilidad» de que la relación entre la UE y Estados Unidos «si no se restablece por completo, al menos se estabilice» en el caso de que el Partido Republicano pierda las elecciones de noviembre de mitad de mandato, opina Lesser. 

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