Israelíes comenzaron el desalojo de la colonia de Amoná en Cisjordania

Unos tres mil efectivos entre soldados y policías israelíes comenzaron hoy el desalojo de la colonia judía de Amoná, instalada sobre territorio palestino ocupado de Cisjordania, en un operativo que tiene como objetivo cumplir con una orden del Tribunal Supremo de Israel y que provocó el rechazo y la resistencia de sus habitantes.
Fuerzas del Ejército rodearon desde la madrugada el perímetro exterior de la pequeña localidad, donde residen alrededor de cuarenta familias de colonos y levantada en tierra propiedad de palestinos, por lo que fue declarada ilegal por la justicia israelí, informó la agencia de noticias EFE.
En un último intento de oponerse a su evacuación, los residentes buscaron ganar tiempo asegurando que como la orden de expulsión en 48 horas se les entregó ayer por la mañana no vence hasta el jueves, pero el documento está fechado el día 30, por lo que ha de ejecutarse antes de la medianoche de hoy.
Sin embargo, el operativo se puso en marcha cerca del mediodía con la atención puesta en la posibilidad que los colonos resistan de manera violenta a la evacuación.
Aunque la inmensa mayoría ha asumido que su salida es inevitable algunos de los más jóvenes anticiparon que lucharán para evitarla, si bien otros planean mostrar su rechazo de forma pacífica.
Los soldados permiten el paso a residentes en la zona, periodistas y fuerzas de seguridad, pero se lo impiden a jóvenes que consideran que pueden crear disturbios oponiéndose a la evacuación.
Pese a ello, docenas de jóvenes y adolescentes han acudido al lugar y han montado barricadas en los accesos a la colonia para enfrentarse a la orden de desalojo que vence hoy.
Amoná es el mayor de los casi 100 asentamientos israelíes no autorizados. La Corte Suprema de Israel determinó en 2014 que Amoná se construyó en terrenos privados palestinos y debía ser demolido. El 8 de febrero vence el plazo dado para completar su desmantelamiento.
El Tribunal Supremo dictaminó en 2014 que las tierras de Amoná debían ser devueltas a sus propietarios y, desde entonces, el Gobierno ha logrado aplazamiento tras aplazamiento y ha tratado de evitarlo.
Esta semana, la Corte debate si aceptar la propuesta de reubicación presentada por el Ejecutivo para dar a los residentes unas tierras alternativas próximas, también en el territorio ocupado.
El desalojo implica también un desafío político para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya que la coalición de gobierno está integrada por ultranacionalistas y representantes de los colonos judíos, y ocupan cargos de relevancia en el Ejecutivo hebreo.