Una funcionaria del Departamento de Estados de EEUU fue arrestada como presunta espía china

Una funcionaria del Departamento de Estado estadounidense fue detenida por filtrar información secreta a espías chinos y fue acusada formalmente de obstruir a la Justicia y esconder al Buró Federal de Investigaciones (FBI) sus contactos con agentes secretos de esa potencia asiática, anunció hoy la Fiscalía federal.

El FBI detuvo ayer a Candance Marie Claiborne, una mujer de 60 años, y la acusó de haber recibido durante los últimos seis años miles de dólares de los servicios de espionaje chino a cambio de información sobre la política económica norteamericana hacia Beijing y otros temas diplomáticos sensibles, informó la agencia de noticias ANSA.

Claiborne, quien trabaja para el Departamento de Estado desde 1999, compareció hoy ante un tribunal federal de Washington, y se declaró inocente de todos los cargos. Si la Justicia la encuentra culpable, podría ser condenada hasta 40 años de cárcel, según informó el Departamento de Justicia en un comunicado.

La fiscal Mary B. McCord explicó que Clairbone, una funcionaria con experiencia en las embajadas y consulados de Bagdad, Jartum, Pekín y Shangai, "utilizó su posición y su acceso a datos diplomáticos sensibles para beneficio personal" y no informó de regalos aparentemente recibidos de manos de los agentes de inteligencia chinos valorados en "decenas de miles de dólares".

Según la acusación de la Fiscalía, la funcionaria y su familia habrían sido recompensados durante años con dinero en efectivo y un "salario mensual". Además, habrían recibido comidas, equipos informáticos, perlas preciosas, viajes, clases en una escuela de moda e, incluso, un departamento amueblado, entre otros regalos.

La Fiscalía sostiene que Clairbone estuvo en contacto -directa o indirectamente- con dos miembros de los servicios de Inteligencia de China y que llegó a anotar en su diario que podía generar "20.000 (dólares) en un año" trabajando con uno de ellos, poco después de recibir 2.480 dólares a cambio supuestamente de información sobre el diálogo económico entre los gobiernos de ambos países, según reprodujo la agencia de noticias Europa Press.

Al ser consultada por las autoridades estadounidenses, Claiborne no sólo negó su relación con estos espías chinos, sino que además ordenó a sus socios que borrasen cualquier evidencia sobre las mismas.

El caso no sólo tomó relevancia por sus tintes hollywoodenses, sino porque se conoció apenas una semana antes de la visita del presidente chino, Xi Jinping, a Washington.

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