Donald Trump anunció que Estados Unidos fortalecerá su capacidad militar en Afganistán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, explicó anoche que fue convencido por sus asesores de seguridad nacional de que es necesario fortalecer la capacidad militar para evitar que el Talibán derroque al Gobierno de Kabul respaldado por Washington al aludir a un posible aumento del número de soldados norteamericanos en Afganistán.
"Mi instinto original era el retiro", sostuvo Trump en su discurso -pronunciado en la base del Ejército en Fort Myers, en el estado Virginia, y transmitido por televisión- en el que advirtió sobre los riesgos asociados a un retiro apresurado desde el conflicto militar más prolongado de su país.
Al respecto precisó que su nuevo enfoque busca evitar que Afganistán se convierta en un refugio para milicianos islamistas decididos a atacar a Estados Unidos.
Trump no detalló cuántos soldados estadounidenses enviará a Afganistán, pero el secretario de Defensa, James Mattis, tiene planes de desplegar unos 4.000 efectivos adicionales a los 8.400 que están destinados allí actualmente, precisó un despacho de la agencia Reuters.
El conflicto militar de Estados Unidos con Afganistán lleva ya más de 15 años transcurridos desde la invasión que siguió a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y dos años y medio después de que el anterior mandatario, Barack Obama, decretara el fin de la guerra.
Horas antes del anuncio, el secretario de Estado, Rex Tillerson, habló por teléfono con altos representantes de Afganistán, Pakistán e India para explicarles la nueva estrategia hacia el sur de Asia que finalmente anunció el presidente estadounidense en su discurso a la nación.
También Trump expuso una posición más dura en la política de Washington hacia Pakistán de acuerdo con lo que se esperaba por considerar que el mencionado país de la región conflictiva es utilizado por los talibanes como refugio.
En las horas previas al discurso presidencial el secretario estadounidense Tillerson habló con el primer ministro paquistaní, Shahid Khaqan Abbasi; con el canciller indio, Sushma Swaraj, y con el jefe de la diplomacia afgana, Salahuddin Rabbani.
"El tema de las conversaciones fue cómo le gustaría a Estados Unidos trabajar con cada país para estabilizar el sur de Asia mediante una nueva e integrada estrategia regional", dijo la vocera del Departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert, en un comunicado citado por la agencia de noticias EFE.
Tanto el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, como otros influyentes jefes militares habían abogado por incrementar la presencia militar de Estados Unidos en Afganistán, lo que significará un giro importante con respecto a la estrategia diseñada por Obama, quien declaró unilateralmente el fin de la guerra a finales de 2014, pero se vio obligado a mantener un contingente militar limitado en Afganistán ante los constantes combates y atentados en todo el país.
Estados Unidos mantiene actualmente 8.400 militares en ese país de Asia Central.
Por otra parte, Mattis adelantó hace unos días que la nueva estrategia tendrá un "enfoque regional", mientras que otras fuentes del Pentágono hablaron de una "estrategia para el sur de Asia", recordó la agencia de noticias DPA.
El gobierno de Trump ha acusado a Pakistán de abrir sus fronteras e, inclusive, de apoyar al movimiento insurgente talibán, lo que les otorga un refugio de los constantes combates en territorio afgano y les permite escapar a los avances de las fuerzas estadounidenses.
El deterioro de la situación en Afganistán fue una de las principales críticas en materia de seguridad que Trump le hizo a Obama durante la campaña presidencial del año pasado.
Desde la retirada de la mayor parte del contingente militar estadounidense, a finales de 2014, los talibanes lograron recuperar el control de alrededor del 11% del país y puso en duda la legitimidad del Estado en otro 30%, según recientes informes de inteligencia de Washington.
Además, la situación humanitaria no para de empeorar. Cada mes la ONU registra una cifra récord de muertes de civiles y, en lo que va de año, unos 200.000 afganos tuvieron que abandonar sus hogares para escapar de los combates, lo que explica por qué siguen llegando miles de refugiados de ese país a Europa.