La Casa Blanca volvió amenazar con un "cierre" del gobierno, si el Congreso no aprueba fondos para el muro con México

A casi un mes de que venza el plazo para aprobar un nuevo presupuesto anual, la Casa Blanca volvió hoy amenazar con un "cierre" del gobierno, expresión que se utiliza cuando el Ejecutivo se queda sin fondos para funcionar, si el Congreso, dominado por el oficialismo republicano, no aprueba los fondos que pide el presidente Donald Trump para expandir el muro en la frontera sur con México.
"Esto es algo con lo que el presidente está comprometido. (...) Está comprometido con la protección de las vidas de estadounidenses y hacer eso a través de un muro fronterizo es algo importante. Es una prioridad y estamos avanzando en esa dirección", sentenció la vocera de la Casa Blanca, Sarah Sanders, durante su conferencia de prensa diaria.
El martes a la noche el propio Trump había amenazado con un "cierre" del gobierno, si las bancadas mayoritarias republicanas no aprobaban los fondos que está pidiendo para expandir el muro fronterizo a lo largo del límite con México.
"Aún si tenemos que cerrar nuestro gobierno, vamos a construir ese muro. (...) Vamos a tener nuestro muro. El pueblo estadounidense votó por más control inmigratorio. Vamos a conseguir ese muro", arengó el mandatario durante un discurso encendido en un acto en Phoenix, Arizona, no muy lejos de esa frontera sur.
Primero Trump había prometido que la expansión del muro fronterizo la pagaría México, pero ahora, tras no haber conseguido cambiar la opinión del presidente Enrique Peña Nieto, comenzó a pedir fondos al Congreso para cumplir con su principal propuesta de campaña.
Hoy, a través de Twitter, Trump contó que les había pedido a los líderes de las dos cámaras, los republicanos Mitch McConnell y Paul Ryan, que incluyan una enmienda para permitir una expansión del límite de endeudamiento en la ley sobre veteranos de guerra que aprobaron la semana pasado con un amplio apoyo bipartidario.
"No lo hicieron y ahora tenemos que lidiar con los demócratas que lo frenan", tuiteó el mandatario, en referencia al límite de endeudamiento, una norma que en general se aprueba y modifica junto con la ley de presupuesto federal, que debería entrar en vigencia el primero de octubre, cuando la ley del año fiscal 2017 termina.
El Congreso estadounidense está lejos de conseguir el consenso necesario para aprobar la ley de presupuesto del año fiscal 2018, en gran parte porque Trump envió un proyecto de ley muy difícil de digerir para muchos legisladores, con grandes recortes en políticas y ayudas sociales y una ampliación significativa del gasto en Defensa y Seguridad.
Mientras el gobierno de Trump escala su desafío frente a sus propios legisladores, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Ryan, intentó calmar los ánimos y se mostró convencido de que, al menos, lograrán aprobar una ley que garantice una partida presupuestaria extra para cumplir con los vencimientos de la deuda pública y mantener "abierto" el gobierno federal hasta que salga el nuevo presupuesto anual.
"Para mi es muy importante que el presidente tenga éxito porque si el tiene éxito, el país tiene éxito", explicó Ryan durante un acto con empleados de la empresa de aeronaútica Boeing, en un intento por descartar los rumores sobre una creciente grieta dentro del Partido Republicano.
Ayer la cotización del dólar cayó frente a las principales divisas del mundo y la mayoría de los analistas financieros internacionales lo vincularon a la incertidumbre que genera un posible "cierre" del gobierno estadounidense en los próximos meses.
El último presidente estadounidense en sufrir esta situación de falta de fondos fue su antecesor, Barack Obama, quien tuvo que enviar a sus casas a cientos de empleados federales durante 16 días en 2013 porque un sector de las mayorías republicanas que controlaban el Congreso, el vinculado al radical Tea Party, se negó a aprobar un proyecto de ley presupuestario bipartidista.