Al menos 33 muertos por la tormenta Harvey que volvió a tocar tierra en Estados Unidos

Al menos 33 personas murieron y se estima que cerca de 30.000 deberán ser refugiadas por el paso del huracán Harvey que volvió a tocar tierra hoy en el sureste del estado de Texas, mientras las lluvias comenzaron a ceder y las autoridades siguen rescatando a personas atrapadas en sus casas.

Luego de cuatro días de intensas lluvias que rompieron los récords históricos en Houston, el temporal de agua mermó, por lo que los trabajos de rescate continúan de manera ininterrumpida: Se espera que serán más de 30.000 las que buscarán asilo en refugios y albergues.

Si bien las precipitaciones que llegaron el viernes por la noche con el huracán Harvey, de categoría 4, cesaron, el agua continúa llegando a la zona proveniente de lagos, ríos y reservas cercanas a Houston, por lo que las autoridades no descartan que haya nuevas inundaciones.

Hasta el momento, hay al menos 33 muertos por los efectos del fenómeno meteorológico, entre ellas un miembro de la policía local que falleció ahogado mientras intentaba llegar a su trabajo para ayudar con las tareas de rescate.

Las últimas seis muertes confirmadas por el sheriff Ed González, del condado de Harris, cuya capital es Houston, forman parte de una familia hispana que quedó atrapada el pasado domingo en su furgoneta cuando intentaba huir de la catástrofe y que fue hoy encontrada tras el cese de precipitaciones en uno de los suburbios de la ciudad, informó la agencia Efe.

No obstante, las autoridades estiman que el número de víctimas va a aumentar considerablemente cuando las aguas comiencen a retroceder.

Hasta el momento, son más de 13.000 personas las rescatadas mientras los refugios y otras locaciones abren sus puertas para ayudar a los damnificados.

Estadios, centros de convenciones e inclusive locales de venta al público pusieron a disposición sus instalaciones. Este fue el caso del dueño de una mueblería, quien no dudó en recibir a decenas de personas que se acomodaron entre sillones y mesas donde les ofreció comida y un lugar cálido donde permanecer.

Siendo Texas uno de los estados conocidos por sus fuertes medidas respecto a la inmigración, las autoridades indicaron que los albergues de Houston "no pedirán documentos ni estatus migratorio" a quienes lleguen buscando asilo.

Ante la situación desesperante por la que atraviesan los barrios situados al sureste de la ciudad, el martes por la noche el intendente de Houston, Sylvester Turner, anunció el comienzo de un período de toque de queda desde las 22 hasta las 5 (hora local) para, principalmente, evitar saqueos en las casas vacías.
"Hay muchos residentes que están fuera de sus casas, en albergues y no quiero que se tengan que preocupar por alguien que pueda entrar a sus viviendas o realizar saqueos o algo de esta naturaleza mientras están fuera", dijo Turner.

El intendente es también una de las principales voces – replicadas luego en las redes sociales y todos los medios disponibles por otros funcionarios, famosos y los propios ciudadanos- en solicitar el pedido de donaciones para ayudar con lo que será un proceso de reconstrucción de daños materiales aún incalculables.

Tal como ocurrió con Katrina, el huracán que en 2005 destruyó gran parte de la ciudad de Nueva Orleans, se espera que la reconstrucción implique cifras millonarias y lleve años de trabajo, por lo que las autoridades comenzaron a pedir también la participación de voluntarios para colaborar en los trabajos una vez que las aguas se retiren.

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