Theresa May propone a la UE una relación "única" pero se prepara para un escenario sin acuerdo
La primera ministra británica, Theresa May, propuso hoy una relación única y ambiciosa con la Unión Europea (UE) tras el Brexit y afirmó que hubo avances en las negociaciones con el bloque, aunque advirtió que el país debe prepararse para "cualquier eventualidad", incluyendo que no se llegue a un acuerdo.
La líder británica explicó en la Cámara de los Comunes detalles de las propuestas que su gobierno conservador planteará en la quinta ronda de negociaciones con la UE, que se inició hoy en Bruselas.
Afirmó que se hicieron "progresos reales y tangibles" en las otras cuatro rondas de negociaciones sobre el Brexit, pero sostuvo que el país debe estar preparado para "cualquier eventualidad", incluyendo que no haya "ningún acuerdo".
May rechazó los modelos existentes de cooperación económica con la UE, como ser miembro del Espacio Económico Europeo (EEE) -porque supondría aceptar las normas comunitarias sin participar en su redacción- o como el acuerdo de libre comercio del bloque con Canadá -porque desea mayor acceso al mercado único-.
En lugar de eso propuso una asociación económica con la UE que sea "ambiciosa" y "única" para el Reino Unido.
"Queremos un enfoque creativo y pragmático para asegurar una nueva, profunda y especial asociación con la Unión Europea”, reiteró May, en su primera intervención en la Cámara de los Comunes desde su discurso del mes pasado en Florencia, con el que buscó relanzar las estancadas negociaciones con la UE.
También dejó en claro que cuando el Reino Unido salga de la Unión Europea ya no serán tampoco miembros de la unión aduanera.
Insistió en que el pueblo británico votó por el control de sus fronteras, sus leyes y el manejo de sus finanzas en el referéndum sobre el Brexit de junio de 2016, y dijo que su gobierno cumplirá con esa voluntad popular.
Al mismo tiempo, tal como pidió en su discurso de Florencia, reiteró de la necesidad de un período de transición posterior al Brexit, de aproximadamente dos años, durante el cual el Reino Unido seguiría integrando el mercado único y la unión aduanera y cumpliendo todas las reglas del bloque.
La líder conservadora subrayó que quiere que la salida de la UE sea lo más fluida posible para concentrarse en negociar la futura relación a largo plazo con la UE después del Brexit.
Reiteró que durante el período de transición, las ciudadanos europeos mantendrán su derecho a ingresar, vivir y trabajar en el Reino Unido, pero que habrá un sistema de registro migratorio que será necesario para recobrar el control de las fronteras.
Repitió además su compromiso, ya expresado en Florencia, de proteger los derechos de los ciudadanos de la UE en el Reino Unido, así como su pedido de que se respeten los derechos de los ciudadanos británicos que residen en otros países del bloque.
Respecto a Irlanda del Norte, la primera ministra indicó que su gobierno ya ha comenzado a redactar principios conjuntos sobre preservación de la zona libre de pasaporte que comprende a Irlanda, Gran Bretaña y algunas otras islas británicas y reiteró que tanto Londres como Belfast no aceptarán ninguna infraestructura física en la frontera.
Insistió nuevamente en que el Reino Unido cumplirá con los compromisos financieros que asumió mientras fue miembro del bloque.
No obstante, afirmó que para lograr una asociación con la UE se requerirá de liderazgo y flexibilidad de ambas partes, y aunque insistió en que su gobierno quiere pasar a una segunda fase de negociación con Bruselas, argumentó que “la pelota ahora está de su lado”.
La UE argumenta que primero debe llegarse a un acuerdo sobre la compensación económica que Londres debe pagar por su salida, sobre los derechos de los ciudadanos europeos y sobre la frontera de Irlanda del Norte antes de discutir la futura relación económica.
May, en cambio, dice que las dos cuestiones deben debatirse de manera simultánea.
La UE tiene previsto definir esta semana si las negociaciones con el Reino Unido han hecho el suficiente progreso como para pasar a la discusión sobre el vínculo económica y comercial posterior al Brexit, que debe completarse para marzo de 2019.