Zimbabwe: Mugabe ignora el ultimátum de su partido y su salida depende del Parlamento

El plazo fijado al presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, por su propio partido para que renuncie bajo la amenaza de someterlo a una moción de censura parlamentaria se cumplió hoy sin novedades, por lo que la destitución del líder nonagenario quedó ahora en manos de los legisladores.

La Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF) fijó el domingo como límite de su ultimátum las 12 de hoy (las 7 en Argentina), pero anoche, en su mensaje televisado a la nación, Mugabe, de 93 años, se negó a anunciar su renuncia pese a las presiones e ignoró el emplazamiento.

El partido de Mugabe lo destituyó el domingo como jefe de la agrupación y nombró en su lugar al ex vicepresidente Emmerson Mnangagwa, quien, además, fue nominado como candidato para las elecciones presidenciales de 2018 y cuya expulsión del gobierno, hace 10 días, detonó el golpe de estado que llevó a los militares a controlar el país.

El comité central del partido de gobierno también expulsó hoy a la primera dama, Grace Mugabe, de 52 años, de la Liga de Mujeres, principal contradictora de Mnangagwa en el Ejecutivo y aspirante a suceder a su esposo en el poder.

El plazo fijado a Mugabe concluyó hoy sin novedades sobre los próximos pasos a dar desde ninguno de los dos bandos, aunque está previsto que el Parlamento se reúna mañana para estudiar una posible moción de censura para que el aún presidente deje el poder tras 37 años.

Anoche, Mugabe insistió en "la necesidad de llevar a cabo acciones para devolver" al país africano "a la normalidad", y dijo que tenía "en cuenta" los reclamos de la sociedad y de su propio partido.

Las palabras del mandatario provocaron la reacción de la influyente Asociación Nacional de Veteranos de la Guerra de Liberación de Zimbawue (ZNLWA), que llamó al pueblo a salir a las calles para mostrar su rechazo a Mugabe, cuya presidencia "está acabada".
"El emperador no tiene ropa", dijo el líder de la agrupación, Christopher Mutsvangwa, en una rueda de prensa en Harare, citado por la agencia de noticias EFE.

Para los veteranos, el discurso pronunciado ayer por Mugabe fue un "disgusto" para la nación y un motivo de "indignación" para el mundo entero.

Precisamente, Mnangagwa es un incondicional del partido y veterano de guerra, y ahora es la figura estelar ya que, tras ser destituido, prometió volver de su exilio en Sudáfrica para "controlar los resortes de nuestros bellos partido y país".

La actual crisis política en Zimbabwe comenzó en la noche del martes pasado, cuando los militares tomaron el control del país y, en un mensaje emitido en la televisión nacional, explicaron que no se trataba de un golpe contra el presidente sino de una operación contra "criminales" de su entorno.

Un día antes habían advertido públicamente que se tomarían "medidas correctivas" si Mugabe continuaba con la purga de los miembros más veteranos del partido.

Con Mugabe ya confinado en su residencia, las Fuerzas Armadas arrestaron también a tres ministros afines a la primera dama.

En tanto, el presidente Mugabe continúa confinado en su residencia por los militares.

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