Brasil: Rousseff, Zapatero y Samper lanzan mensaje de lucha contra la desigualdad en el Grupo de Puebla

Los expresidentes José Luiz Rodríguez Zapatero, de España; Ernesto Samper, de Colombia, y Dilma Rousseff, de Brasil fueron figuras centrales del encuentro internacional del foro Grupo de Puebla, donde se debatió el futuro del progresismo y la centroizquierda de América Latina frente al escenario mundial pospandemia, la guerra en Ucrania y los mecanismos impositivos para reducir la desigualdad en la región.

En la sede de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, el encuentro internacional del Grupo de Puebla -que será clausurado mañana por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito a vencer las elecciones brasileñas de octubre- tuvo como eje la consigna “Democracia e Igualdad”, en un contexto en el que la región ha mostrado señales hacia el arco de centroizquierda tras las victoria de Gabriel Boric en Chile, el regreso del Movimiento al Socialismo en Bolivia, la llegada de Pedro Castillo a Perú y el favoritismo de Gustavo Petro y de Lula para las elecciones colombianas y brasileñas de este año, respectivamente.

Rodríguez Zapatero, expresidente español entre 2004 y 2011, analizó la situación de la guerra en Ucrania y la necesidad de reformar las instituciones internacionales. Dedicó parte de su alocución a analizar los mecanismos que generan desigualdad y las propuestas para reducirla, sobre todo en un continente como América Latina

“Basta recorrer una ciudad latinoamericana para ver y sentir la desigualdad, no es necesario ver el índice de Gini”, comentó.

Para Zapatero, las claves para poder eludir la desigualad son el cobro de impuestos a la riqueza.

“Tenemos cómo aplicar la imposición fiscal progresiva de la renta, la primera condición. El segundo es la inversión en educación, sin educación no hay reducción de las desigualdades. Las palancas contra la desigualdad es la educación pública y el impuesto a la renta, y es por eso que la derecha y sus medios denostan los impuestos”, dijo el exsecretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Samper, a su turno, calificó al sistema tributario como el principal mecanismo que impide el progreso de la igualdad.

“En América Latina pagan impuestos los de la clase media y los de abajo. En Colombia y Brasil los gobiernos actuales hicieron como Robin Hood pero al revés, les cobran más impuestos a los pobres y menos a los ricos. No nos debe dar miedo el impuesto a la herencia, al patrimonio”, dijo el dirigente liberal colombiano.

Sin ser marxista, como aclaró, propuso que la “gran revolución que necesita América Latina es la revolución de la propiedad, la revolución de los pequeños propietarios. Hay que hacer una reforma de propiedad urbana y de reforma agraria en el ámbito rural".

El expresidente dijo que espera que, en caso de vencer las elecciones, el colombiano Petro pueda llevar a cabo una “revolución democrática de la propiedad”.

“El neoliberalismo es un modelo que ha fracasado. La integración que se había logrado hace unos años con la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se terminó con gobiernos conservadores que pactaron acuerdos dañinos con Estados Unidos”, opinó Samper, quien gobernó Colombia entre 1994 y 1998.

Graficó la situación como un acuerdo entre una gallina y un cerdo: la gallina pone los huevos y el cerdo el tocino. “Pero para lograr aportar el tocino, el cerdo debe morir”, dijo ante una platea de jóvenes universitarios y de movimientos sociales que forman parte del apoyo del Grupo de Puebla, el foro del progresismo latinoamericano.

Para Rousseff, por su parte, la clave de América Latina es la reindustrialización, sobre todo porque con la guerra de Ucrania el petróleo en el mundo comenzó a estar en cuestión, además de que Rusia por ejemplo está haciendo transacciones en moneda local con otros países que no adhirieron a las sanciones.

“América Latina debe estar muy atenta a eso”, afirmó la primera mujer presidente de Brasil que gobernó entre 2011 y 2016, cuando fue destituida por un juicio político después del cual se eliminó la intervención del Estado en la política de precios de la gigante petrolera Petrobras.

Rousseff recordó que Brasil y Argentina habían quebrado a inicios de los 2000 “tras el avance del neoliberalismo que impuso el Consenso de Washington con políticas neoliberales y tuvo un plan mayor que era el ALCA” (Area de Libre Comercio de las Américas).

A seguir, recordó que en 2005 el gobierno de Néstor Kirchner en Argentina y de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil -del cual en esa época ella era jefa de Gabinete- cancelaron la deuda con un pago al Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Nos controlaba el FMI que definía las políticas de inversión y gasto social. Con Argentina le pagamos al FMI y es algo para recordar porque nos dio margen de maniobra para hacer una política en la cual estábamos enfocados en una cuestión básica que era la reducción de la desigualdad”, dijo sobre el ascenso social registrado en los años de gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT).

El foro del Grupo de Puebla fue abierto por el rector de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Ricardo Lodi Ribeiro, quien reveló que un diputado del partido Podemos, del exjuez y exministro bolsonarista Sèrgio Moro, intentó bloquear en la justicia la realización del encuentro por considerarlo propaganda electoral anticipada de Lula.

El exjefe de gabinete y exministro de Educación de Rousseff, Aloizio Mercadante, coordinador del Grupo de Puebla en Brasil y titular de la Fundación Perseu Abrahmo, del PT, afirmó que la región fue víctima de lawfare, golpes, prisiones, desestabilizaciones y maniobras.

“Debemos unirnos en la integración porque somos débiles separados. La Unión Europea es un ejemplo de que tomó fuerza como bloque luego de dos guerras mundiales”, comentó Mercadante, asesor clave del expresidente Lula.

En otra mesa de debate participó el coordinador chileno del grupo, Marco Enriquez-Ominami, la exministra de Igualdad Racial brasileña Nilma Gomes y la exsenadora uruguaya Mónica Xavier.

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