Lula da Silva, fue recibido por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue recibido hoy por su homólogo de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, en el primer día de la agenda oficial de una visita de Estado que permitirá a ambos países firmar más de una decena de acuerdos.

Rebelo de Sousa recibió a Lula y a su mujer en la sede de la Presidencia lusa, en el barrio de Belém, en una primera jornada que también incluye un encuentro entre representantes de los dos gobiernos.

El presidente de Brasil viaja acompañado de varios de sus ministros.

El exobrero metalúrgico que gobernó Brasil de 2003 a 2010, quiere volver a poner a su país en el centro de la geopolítica mundial tras el relativo aislamiento diplomático que marcó la gestión de su predecesor ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022).

En un delicado juego de equilibrista para mejorar la imagen de su país en temas ambientales y erigirse en posible mediador de paz, Lula viajó en febrero a Estados Unidos, donde se reunió con el presidente Joe Biden.

Pero pareció trastabillar cuando, tras reunirse este mes con su par chino, Xi Jinping, instó a Estados Unidos a dejar de "alentar la guerra" en Ucrania, que resiste desde hace más de un año a una invasión rusa, y pidió a la Unión Europea (UE), aliada de Kiev, a "comenzar a hablar de paz". 

Estados Unidos no tardó en acusar a Lula de "hacerse eco de la propaganda rusa y china, sin tener en cuenta los hechos". 

El líder brasileño también reafirmó que las responsabilidades de la guerra desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 son compartidas entre los dos países. 

Y el lunes recibió en Brasilia al canciller ruso, Serguei Lavrov, quien "agradeció" a Brasil por su "contribución" en la búsqueda de una solución al conflicto y por "su excelente comprensión de la génesis de esta situación".

Bajo la intensidad de las críticas, Lula cambió de tono el martes y condenó la "violación de la integridad territorial de Ucrania" por parte de Rusia.

En Portugal, miembro fundador de la OTAN y uno de los primeros países europeos en suministrar carros de combate a Kiev, la ambigüedad de Brasilia no causó buena impresión.

"La posición de Brasil en Naciones Unidas siempre ha sido la misma: al lado de Portugal, Estados Unidos y la OTAN. (...) Dicho esto, es muy simple: si Brasil cambia de posición, esto no le incumbe a Portugal, que mantendrá su posición", declaró a principios de esta semana Rebelo de Sousa. 

Representantes de la comunidad ucraniana se reunieron ayer con miembros de la delegación brasileña y Lula decidió enviar a Kiev a su principal consejero, Celso Amorim, para que se cite con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

"Brasil está determinado en contribuir a la promoción del diálogo y de la paz, y al fin a este conflicto", insistió Brasilia en un comunicado.

En esta cumbre luso-brasileña, la primera en siete años, se firmarán una docena de acuerdos bilaterales, principalmente en los sectores de la energía, la ciencia, la educación y el turismo. 

El lunes, después de un encuentro con empresarios cerca de la septentrional Oporto, Lula participará en la entrega de la máxima distinción de la literatura de lengua portuguesa, el Premio Camoes, al célebre cantante y autor brasileño Chico Buarque. 

Este artista, conocido por su compromiso con la izquierda y contra la dictadura militar brasileña (1964-1985), había sido anunciado como ganador en 2019, pero Bolsonaro se negó a firmar los documentos necesarios para que se le entregara oficialmente el premio.  

Previo a volar a Madrid el martes, Lula pronunciará un discurso ante el Parlamento portugués antes de las conmemoraciones del 49º aniversario de la Revolución de los Claveles, que puso fin a 48 años de dictadura de derecha y a 13 años de guerras coloniales del país europeo en África. 

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