El ex líder PSOE, Pedro Sánchez renunció como diputado para no votar a favor de Rajoy


El ex líder del Partido Socialista (PSOE) Pedro Sánchez renunció hoy a su escaño en el Congreso de los Diputados español para no participar de la votación histórica en la que su partido facilitó la reelección del conservador Mariano Rajoy, una decisión con la que está en "profundo desacuerdo".

Emocionado y con la voz cortada, Sánchez anunció su renuncia como diputado pero que no dejaba la política, ya que volverá a "empezar como un militante socialista más", y trabajará para "construir un Partido Socialista alejado del PP (Partido Popular), abierto, unido" y del que "participen los militantes".

Apenas unas horas antes de que el PSOE se dispusiera a facilitar mediante la abstención la reelección de Rajoy, el ex secretario general reiteró que está en "profundo desacuerdo" con la decisión, y "como muchos socialistas" mantiene un "'no firme y claro".

Según explicó, después de haber sido el máximo líder del PSOE no podía desobedecer al Comité Federal que fijo la posición de abstención, pero tampoco incumplir con su compromiso con los votantes y militares que lo eligieron.
"La decisión del Comité me pone en una encrucijada", remarcó el político socialista en conferencia de prensa en el Parlamento.
"De de las opciones que me dio la gestora -órgano que dirige al PSOE desde su dimisión- no escojo ninguna. No iré contra mi partido ni contra mi compromiso electoral", subrayó Sánchez.
Sánchez sostuvo que "con una abstención mínima" la gestora podría haber evitado la imagen de fractura que mostraba más tarde el POSE cuando 15 diputados díscolos votaron "no" a Rajoy junto con el resto de la oposición.

El voto en bloque del PSOE pretendía, pero no lo logró, cerrar las heridas abiertas por la guerra fratricida que se desató hace unas semanas en el seno de la antigua fuerza española y que terminó por forzar la dimisión de Sánchez al frente del partido, lo que allanó el camino a Rajoy.

Previendo lo que iba a ocurrir, Sánchez pidió "expresamente" a la gestora que no elijan el camino de la expulsión ni romper con el "partido hermano" de Cataluña, porque sería un grave error.

Tras presentarse como candidato del PSOE y quedar en segundo lugar detrás de Rajoy en dos elecciones consecutivas, Sánchez defendía que los socialistas debían mantenerse firmes en su "no" a Rajoy, ya que lo contrario sería avalar sus políticas de ajuste de los últimos años y la corrupción en el PP, y tenían que intentar formar un gobierno alternativo buscando el acuerdo con los liberales de Ciudadanos y los izquierdista de Podemos.

Lo hizo pero fracasó tras los comicios del 20 de diciembre de 2015, cuando Rajoy le dejó vía libre al declinar la oferta del rey para formar gobierno. Ciudadanos firmó un acuerdo con Sánchez pero Podemos se negó a sumarse, al considerar que el PSOE había priorizado pactar con la "nueva derecha", con la que ellos se consideran incompatibles.

Los comicios del 26 de junio dejaron al PP más reforzado, pero aún así el ex líder socialista creía que no debían dejar gobernar a Rajoy. Dejó que el líder conservador fracasara en su primera investidura y él pretendía volver a intentar un acuerdo para un gobierno alternativo, pese al riego de que todo terminara en unas terceras elecciones generales.

Un sector del PSOE, encabezado por la presidenta andaluza Susana Díaz, que desde hacía tiempo mantenía que la abstención era la mejor opción para luego dar paso a otro liderazgo, volteó su plan.

Sánchez, que en 2004 se convirtió en el primer secretario general del PSOE elegido por la militancia, plantó cara pero finalmente tuvo que ceder cuando el 1 de octubre en un dramático Comité Federal votó en su contra.

La gestora que tomó las riendas del partido socialdemócrata español consumó el giro del PSOE, que por primera vez en la historia facilitó la elección del candidato de su tradicional rival.
"No puedo fallar a los socialistas de corazón que confiaron en mi y compartieron el camino de que el no es no", dijo Sánchez, que tuvo que interrumpir su intervención por la emoción.

Desde su posición de "discrepancia", el político socialista le deseó "suerte" a Rajoy, a pesar de que "los hechos no lo avalan", ni por el pasado, por no haber asumido su responsabilidad política por la corrupción en el PP, ni tras haber dicho en su discurso de investidura que seguirá adelante con sus políticas.

"España necesita una alternativa creíble al PP, en eso seguiré trabajando", subrayó Sánchez quien advirtiendo a la gestora que "hoy expira su mandato", y el lunes tienen que poner fecha a un Congreso. "Trabajaré para que los militantes tengan derecho a votar para "corregir el equivocado rumbo que tomó la gestora", zanjó el político socialista.

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