Se cumplen 25 años de la muerte del inolvidable Freddie Mercury

Hace 25 años moría en su casa de Kensington, Londres, por el deterioro de su salud a causa del sida, Freddie Mercury, una de las mejores y más potentes voces de la música popular, que se destacó por haber aportado al rock elementos de la ópera, el gospel y el vodevil, y que además logró trasladar al escenario esa particular estética.
A pesar de meses de rumores sobre la enfermedad que lo consumía, recién el 23 de noviembre de 1991 confirmó a través de su vocero Roxy Meade que era portador del virus del HIV y llamaba al mundo a luchar contra esa enfermedad. Un día después, casi ciego, postrado en una cama y prácticamente sin poder hablar, Mercury murió en su casa de Kensington, la misma a la que aún se acercan fans de todo el mundo para dejar mensajes escritos en la fachada.
Con apenas 45 años de vida, el destacado vocalista había logrado marcar a fuego la escena del rock mundial, al frente de Queen. Mercury no sólo pasó a la historia por su espectacular rango vocal y su calidad interpretativa, sino también por sus habilidades compositivas, que lo llevaron a crear verdaderos clásicos, como “Bohemian Rapsody”, “Somebody to love”, “Good old fashioned lover boy”, “Love of my life” y “Crazy little thing called love”, entre otros, que combinaban de manera natural la ópera, el gospel, la balada, el rockabilly y el vodevil; en un universo en el que convivían en total armonía Led Zeppelin, The Beatles, Liza Minelli y Liberace.
En vivo, el cantante se destacó por sus electrizantes performances. A nivel mundial, el legado y el respeto ganado por Mercury a lo largo de su carrera quedó plasmado en el concierto en su homenaje realizado en el estadio Wembley, en Londres, en 1992, del que participaron figuras bien distintas como David Bowie, Metallica, Guns N’ Roses, Elton John, Robert Plant, Tommy Iommi, Liza Minelli, Roger Daltrey, George Michael y Annie Lennox, entre otros.
Nacido en 1946 en la ciudad de Stone Town, en Zanzíbar, bajo el nombre de Farrokh Bulsara, a los 18 años debió emigrar a Inglaterra a raíz de una revuelta popular que derivó en la conformación del estado de Tanzania. Mientras cursaba estudios de arte, conoció a Tim Staffell, un bajista que, junto al guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor, conformaba el grupo Smile, a quienes trató de convencer para que vistieran las prendas de la línea de ropa que había creado.Las charlas en las que el joven Freddie trató de convencer a May y Taylor de implementar una puesta en escena más impactante fueron el preludio para que sea invitado a unirse a la banda, cuando Staffell decidió bajarse ante la falta de éxito. El resto es historia.
(Diario El Día)