El Senado aprobó, y convirtió en ley, el proyecto que decreta la expropiación del predio donde funcionaba República Cromañón

El Senado de la Nación aprobó hoy, y convirtió en ley, el proyecto que decreta la expropiación del predio donde funcionaba el local de espectáculos República Cromañón, ubicado en el barrio porteño de Once, donde a fines de 2004 se produjo un incendio que mató a casi doscientas personas.

La iniciativa recibió el respaldo de todas las bancadas ante la presencia de familiares de víctimas de la tragedia.


El primer orador fue el jujeño Guillermo Snopek (FdT) quien leyó un comunicado de los familiares de las víctimas: “Hoy llegamos aquí luego de un largo recorrido en el que fuimos haciendo camino al andar. Y casi a 18 años de la masacre de Cromañón hemos llegado al Congreso Nacional”.

“Queremos y soñamos que esta noche nos iremos abrazados por el pueblo en su conjunto, a lo largo y ancho del país. Reafirmamos, a través de sus votos, que Cromañón trasciende las fronteras del AMBA, que nos pasó a todos y todas. Sobre todo, cuando muchos sobrevivientes viajaron de diversas provincias hacia Buenos Aires”, expresaba otro tramo del texto.

Y seguía: “Hubo quienes lograron salir de Cromañón, pero no soportar las secuelas de la masacre llegaron a quitarse la vida, y otros sobrevivientes y familiares fallecieron por enfermedades relacionadas con los efectos de la misma causa. Mientras que muchos otros conviven hoy con afecciones físicas y psíquicas severas reclamando y muchas veces suplicando la atención que el Estado tiene la obligación de brindar”.

“La memoria no es solo el pasado, la memoria es aquello que construimos en el presente con el diálogo con otros y otras que nos permiten reconstruir parte de nuestra historia y nuestra identidad. Esa historia que es nuestra y que queremos que trascienda para toda su sociedad en su conjunto. No olvidar para que nunca más se repita. Ejercitar la memoria es fortalecer la democracia. Construir un espacio colectivo para la memoria en Cromañón es poner en manifiesto que hubo cientos de pibas y pibes que no dudaron un segundo en arriesgar su propia vida con tal de salvar la de otros. Es seguir advirtiendo y denunciando que la corrupción mata, es seguir dándole pelea a la impunidad. Es también honrar la historia y profundizar la tradición que nuestra Nación tiene en materia de política de derechos humanos”, explayaba el documento.

Por último, resaltaban que “con la sanción y reglamentación de esta ley estamos convencidos de que nos convertimos en un país un poco más justo que ayer. Lograremos seguir caminando y marchando más aliviados, con nuestras banderas en alto”. “Decir Cromañón es sentir muy de cerca la corrupción, por eso decimos que la corrupción mata, porque lo sentimos en carne propia, porque no queremos que nadie pase lo mismo”, remató.

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