El Gobierno no devuelve reintegros por las exportaciones de fruta
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) dejó de realizar las liquidaciones correspondientes al complejo frutícola. Desde fines del año pasado, el organismo nacional interrumpió el pago regular de reintegros a los exportadores de fruta, lo que generó un fuerte impacto financiero en las empresas del sector.
Por caso, las firmas del Alto Valle contaban con esos recursos para afrontar los gastos habituales del inicio de temporada, desde el pago de salarios hasta las facturas de energía eléctrica y otros costos operativos.
La suspensión de esos desembolsos dejó a muchas firmas en una situación compleja. Los reintegros y devoluciones de impuestos forman parte del esquema habitual de financiamiento del negocio exportador, ya que representan dinero que las empresas esperan recuperar después de haberlo abonado durante el proceso productivo. Cuando esos fondos no llegan en los plazos previstos, la planificación financiera se desordena y obliga a buscar alternativas para sostener la actividad.
A pesar de las llamadas, consultas y gestiones realizadas por empresarios y contadores ante los organismos correspondientes, el dinero sigue sin aparecer. En las últimas horas comenzó a circular entre exportadores locales una información que terminó de encender las alarmas: según planillas oficiales, el Estado no habría pagado durante febrero ni devoluciones ni reintegros de IVA a los exportadores. “El casillero de ‘Devoluciones (-)’ y ‘Reintegros (-)’ aparece en cero, mientras que en febrero del año pasado figuraban pagos por unos 50.000 millones de pesos en cada concepto”, señaló el sitio La Política On line, que difundió los datos en base a registros oficiales.
La publicación se replicó rápidamente entre empresarios del sector frutícola, quienes interpretaron esos números como una confirmación estadística de una realidad que vienen experimentando desde hace meses. Para muchos, los datos reflejan con claridad lo que ocurre cuando consultan a sus áreas contables por el estado de los trámites: los pagos siguen demorados y no hay precisiones sobre cuándo podrían regularizarse.
“El Gobierno continúa en default comercial con los exportadores”, afirma el portal. En el mismo sentido, fuentes del sector exportador del Alto Valle señalaron a +P que existe la percepción de que el Gobierno nacional está esperando el ingreso de divisas provenientes del agro para comenzar a normalizar los pagos.
“Están esperando que el campo empiece a liquidar la cosecha gruesa. Ojalá ‘El Toto’ (Luis Caputo, ministro de Economía) agarre unos mangos y nos empiece a mandar algo de plata”, comentó, con tono entre irónico y resignado, un influyente empresario del sector frutícola de la región.
El impacto se vuelve particularmente sensible en economías regionales como la del Alto Valle, donde la actividad frutícola depende en gran medida de la exportación y de un delicado equilibrio entre costos productivos, tipo de cambio, logística y financiamiento.
Diversos factores parecen haber influido en la generación de este escenario. Por un lado, se registró una caída interanual del 10% en la recaudación tributaria durante febrero, lo que podría haber limitado el margen del Estado para realizar pagos.
Al mismo tiempo, entre empresarios regionales circula otra interpretación vinculada a la estrategia económica del Gobierno nacional. Según esa lectura, todavía persiste en las autoridades el temor a una posible corrida cambiaria. En ese contexto, la prioridad sería evitar un aumento brusco de la cantidad de pesos en circulación que pudiera presionar sobre el mercado cambiario.
La lógica detrás de esa estrategia sería mantener la “plaza seca”, es decir, restringir la liquidez disponible en la economía para evitar que los pesos se vuelquen al dólar. Desde esa perspectiva, algunos pagos del Estado —como las devoluciones impositivas a exportadores— quedarían postergados hasta que el ingreso de divisas permita compensar el aumento de circulante.
En ese marco, varios empresarios interpretan que el Gobierno estaría esperando el ingreso de dólares provenientes de la cosecha gruesa del agro para comenzar a liberar recursos de manera más amplia en la economía.