Caso jefe de Gabinete: Natalia Rucci dueña de la inmobiliaria reveló que el departamento se publicó a USD 340.000

Natalia Rucci, dueña de la inmobiliaria que intervino en la primera venta del inmueble de Caballito, rompió el silencio tras el allanamiento a su oficina. Confirmó el precio inicial de la propiedad y detalló que el amigo del vocero presidencial fue quien manejó toda la operación.
Natalia Rucci, martillera y titular de Rucci Propiedades, recibió a la prensa horas después de ser citada como testigo en la causa que investiga al vocero presidencial, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. Su testimonio surge luego de que la Policía Federal allanara su inmobiliaria para recabar información sobre la venta de un departamento en la calle Miró al 500, donde actualmente vive el funcionario.
La propiedad perteneció al exfutbolista Hugo Morales, quien en 2024 decidió ponerla en venta a través de la firma de Rucci. La agente inmobiliaria explicó cómo se gestó la operación inicial, que culminó con la adquisición del inmueble por parte de dos mujeres jubiladas, quienes meses más tarde se lo vendieron a Adorni. Sobre el procedimiento judicial, Rucci indicó que entregó toda la documentación requerida. “Pidieron toda la información que tengamos sobre la operación del departamento de Miró. Se les ha dado toda la información, fue una operación de Hugo Morales con unos particulares que compraban ese departamento con una escribana, que no es la escribana que sale hoy en la televisión”, afirmó.
Además, la martillera relató el origen de su vínculo con el vendedor y el proceso de tasación que definió el valor de mercado del semipiso de 150 metros cuadrados. “El señor Hugo Morales nos llama porque es conocido de mi marido y nos dice que, como él vive en Corrientes, si le podemos llevar a cabo la venta del inmueble. Le dijimos que sí, con mucho gusto, que no había ningún problema. Lo fuimos a tasar. Lo fue a visitar mucha gente. Empezó con un valor en el 2024 del mercado, se publicó en 340.000 dólares. Después, a medida que iba pasando el tiempo y no había intención de compra, obviamente en conjunto con el propietario, se fue bajando hasta llegar al valor de 295.000, que fue la última publicación que tenemos”, puntualizó.
La negociación y el rol de Pablo Feijoo
Uno de los puntos clave de la investigación es la diferencia entre el precio de publicación y el monto final de la venta. Según Rucci, los compradores presentaron una oferta considerablemente menor que justificaron con la necesidad de realizar obras en el lugar. “De ahí surge la oferta de esta gente que se presenta. Ellos fueron con una arquitecta, arrojan que había que hacerle un montón de obra, un montón de cosas, que habían sacado presupuestos y demás. Hacen una propuesta en base a eso, la cual fue charlada con el propietario. Nosotros hicimos una pequeña negociación y finalmente el propietario termina aceptando el valor de los 200.000 dólares”, sostuvo.
Rucci también aclaró que Pablo Martín Feijoo, amigo de Adorni e hijo de una de las compradoras, fue quien llevó adelante toda la gestión, aunque no figuró como titular en la escritura. “Acá vino un muchacho que dijo que iba a comprar el inmueble. Después, finalmente, cuando llega el momento de la escritura, dijo que lo iba a poner a nombre de la mamá de él y la otra parte, el otro 50%, a nombre de la mamá del amigo. Fueron dos muchachos e hicieron eso, lo pusieron a nombre de las mamás, entregaron la plata a Hugo Morales adelante de la escribana, se contabilizó, hubo acuerdo y se firmó la escritura”, describió.
Cuando se le consultó si las jubiladas participaron del proceso, la martillera fue contundente. “Él hizo todo el trámite, pero después firmaron la escritura las dos señoras”, aseveró. Sin embargo, aclaró que quien figura en el documento es el comprador legal. “Lo que ves en la escritura es quién es el verdadero comprador. Vos podés mandar a un amigo a hacer una reserva y decirle: ‘Mirá, me señás este departamento antes de que me lo saquen, que yo estoy trabajando, o estoy enfermo, y no puedo ir’”, ejemplificó.
“Una operación normal”
A pesar de las particularidades del caso, para la responsable de la inmobiliaria no hubo nada fuera de lo común. Rucci explicó que la escribana de la parte compradora consultó sobre la licitud de los fondos y que los involucrados manifestaron que se dedicaban a la compra y refacción de propiedades para su posterior venta. “La escribana le pregunta si es un dinero lícito, y ellos dijeron que se dedicaban a esto, a comprar, reciclar y vender, lo que hoy se llama flipping. Es normal que la gente pueda comprar algún departamento, algún negocio, lo recicle y lo vuelva a vender. Hay gente que se dedica a eso, me pareció normal”, consideró.
Finalmente, Rucci se desvinculó de la segunda transacción, en la que Adorni adquirió la propiedad, y aseguró que se enteró de la participación del vocero por los medios. “Nada, nada. Se pactó una venta, el propietario estuvo de acuerdo, se llegó al número, vino la escribana, se hizo la escritura, se pagó lo que se había acordado y se terminó. Una operación normal, totalmente. En la televisión estuvieron diciendo que nosotros le vendimos a Adorni, que vendíamos departamentos muy baratos, y la verdad es que no es así. Nosotros hicimos una venta normal y lo que pasó después, si la otra gente que compró lo vendió, si son amigos de Adorni o no, la verdad no tengo ni idea, ni me interesa porque nosotros no estamos involucrados en la siguiente operación”, concluyó.