El Barcelona ganó la primera final de la Súpercopa española frente al Sevilla

El Barcelona dejó hoy casi sentenciado el título de la Supercopa de España al vencer 2-0 a un desorganizado Sevilla en el estadio Sánchez Pizjuán después de mostrar un ejercicio de solvencia refrendado con los goles de Luis Suárez y Munir.       

El conjunto azulgrana aprovechó la ternura de su rival para ganar  con toda comodidad un encuentro que le resultó más sencillo de lo  previsto. La vuelta será el miércoles en el Camp Nou, un duelo  que quizá sólo sea un trámite.        

El Sevilla confirmó dos cosas: su propuesta -presión y búsqueda de  la posesión- es innegociable; pero, además, está todavía lejos de  consolidarla. Por el momento, y como ya ocurriera en la Supercopa de  Europa, el riesgo asumido y la intensidad no se corresponden con las  ocasiones de peligro generadas, que son muy pocas. Además, de momento  concede mucho. Necesita tiempo para consolidar su proyecto.       

El Barcelona vivió una primera parte relativamente cómoda. Con  Arda Turan en el centro del campo, formó con un 4-4-2 para intentar  crear superioridad en el centro del campo para intentar solucionar la  presión rival. Sin embargo, no se sintió demasiado cómodo con el  balón durante los primeros 45 minutos.       

La única ocasión de peligro antes del descanso ocurrió a los seis  minutos en un grave desajuste de la defensa local. Busquets filtró un  pase hacia Suárez y éste se tropezó con la espléndida intervención de  Sergio Rico.       

No hubo nada más tangible en la primera mitad porque se vivieron  45 minutos de imprecisiones por parte de los dos equipos. Además, el  Barcelona tuvo que lamentar las lesiones de Jeremy Mathieu y Andrés  Iniesta, dos serios inconvenientes a una semana del comienzo de la  Liga española.       

El Sevilla entró mal desde el inicio en la segunda parte y el  Barcelona dominó a placer. El conjunto de Sampaoli pareció perdido   desde el comienzo y su rival encontró soluciones sencillas para  aprovechar los espacios. Y así llegó el primer gol del encuentro.       

Ocurrió a los 53 minutos en una jugada perfecta, aunque con ayuda  de una línea defensiva mal tirada. Denis Suárez envió a Turan y éste  cedió con el pecho a Suárez en lo que fue una vistosa asistencia. El  uruguayo definió con su contundencia habitual.       

Dos minutos después el Barcelona tuvo otra ocasión importante en  un mano a mano de Lionel Messi, quien desperdició la oportunidad,  algo inhabitual en él. Rico volvió a hacer una gran intervención  tapando los espacios en su salida.       

El Sevilla no encontró ninguna solución y no metió en problemas al  Barcelona. No creó una sola ocasión de peligro en todo el encuentro y  el arquero azulgrana, Claudio Bravo, no tuvo que realizar una sola  intervención.      

La sentencia del partido, y puede que del trofeo, llegó a diez  minutos del final. El Sevilla, muy desorganizado atrás, regaló de  nuevo un gran espacio defensivo y Munir, quien había salido poco  antes, marcó con facilidad.       

El Barcelona tuvo, entre muchas otras cosas, lo que le faltó al  Sevilla: solvencia en las dos áreas. Mientras el equipo de Sampaoli  está lejos de lo que el argentino quiere, el conjunto de Luis Enrique  sabe lo que desea. Por eso acaricia su primer trofeo de la temporada. 

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