La producción de acero crudo tuvo una caída del 22,5% en febrero

Argentina continúa con la desindustrialización, cada día vemos como cierran más empresas y quedan sin trabajo miles de personas.
La demanda interna aún se mantiene debilitada y la creciente presión de las importaciones —en un contexto impositivo que desalienta la agregación de valor local—, junto con la competencia desleal proveniente de China, generan un impacto significativo sobre la industria.
En este escenario, el sector siderúrgico continúa operando en niveles de actividad que se mantienen por debajo de su potencial histórico. Así lo expone el informe elaborado por la Cámara Argentina del Acero, con los registros correspondientes a febrero de 2026, donde se expone que la producción de acero crudo en Argentina totalizó 272.200 toneladas el mes pasado, lo que supuso una caída del 22,5 % en comparación con enero último, según datos sectoriales difundidos este jueves.
Por su parte, la producción de laminados en caliente se desplomó un 46,3 % respecto a enero último, hasta las 148.500 toneladas, volumen que implicó además un descenso del 8,3 % en comparación con febrero de 2025.
En tanto, la producción de laminados en frío fue en febrero de 49.300 toneladas, con un derrumbe del 52,3 % en comparación con enero pasado y un alza del 6,4 % en términos interanuales.
Análisis de la demanda
– Construcción: El sector volvió a mostrar debilidad durante febrero, como lo muestra el despacho de cemento, que tuvo caída del 11,6% respecto de enero último y una caída del 5,8% con relación al mismo mes del año anterior. En el sector automotor, la producción nacional de febrero registró una suba del 41,1% respecto de enero y un descenso del 30,1% con relación a igual mes del año pasado. Comparando el bimestre del 2026 con respecto al 2025, se registró una baja del 30,1%.
– Energía: El sector inició el año con un salto operativo de etapas de fractura en Vaca Muerta superior al 30% respecto a enero-febrero del año pasado. Este salto fue impulsado principalmente por el petróleo (shale oil), gracias a ampliaciones de capacidad de transporte de crudo que vienen llevándose adelante. El nuevo contexto de precios internacionales de energía y restricciones logísticas podría acelerar coyunturalmente esta dinámica. Se están lanzando nuevos proyectos (principalmente vinculados a gas y sus condensados), para los cuales la presión importadora impacta fuertemente en la provisión local de insumos de acero.
– Maquinaria agrícola: Muestra mayor actividad, con buenas expectativas gracias a las estimaciones de una mejor cosecha. Las proyecciones privadas estiman un buen crecimiento para el año. El anuncio de las nuevas tasas en pesos y dólares, con plazos de 4 a 5 años, realizado por el Banco Nación, ayudará a una mejor posición del sector.
– Línea blanca: En los sectores vinculados al consumo masivo, como el sector de línea blanca, continúa en un momento crítico, con fuerte caída de volumen, sobreoferta y presión importadora. La esperanza de recuperación en 2026 se basa casi exclusivamente en la normalización del crédito y la mejora del ingreso.
Perspectivas
De cara al resto del año, la evolución de la producción de acero estará atada, en buena medida, al desempeño de la obra pública, la construcción privada y la industria automotriz, grandes demandantes de insumos siderúrgicos. También será clave el ritmo de la estabilización macroeconómica y la eventual recuperación del consumo y la inversión.
En el plano institucional, el sector continuará reclamando medidas de defensa comercial frente a la competencia externa considerada desleal y una revisión de la carga impositiva que, a su juicio, resta competitividad. Mientras tanto, la industria se mantiene en un modo cauteloso, ajustando producción y replanteando inversiones a la espera de señales más claras de reactivación.
Con una economía aún en proceso de reacomodamiento, los próximos meses serán decisivos para determinar si el actual freno en la producción de acero se consolida como una tendencia prolongada o si, por el contrario, se convierte en un piso desde el cual la actividad pueda empezar a recomponerse gradualmente.